24/08/08. Con paraguas (hola, lluvia británica intermitente), sandwiches, y Pringles de paprika en mano, partimos a la estación de metro de Marble Arch, para empezar ahí el recorrido por Hyde Park. Es uno de los parques más grandes del mundo, uno podría pasar un día completo recorriéndolo, así que unas horas fueron suficientes para agarrar su esencia. Entre las paradas estuvieron Kensington Palace, donde vivía la princesa Diana; el Royal Albert Hall, un famoso venue de conciertos y shows; y cuando la ocasión lo ameritaba, cualquier banca cerca de un lugar escénico para comer algo, descansar, y disfrutar la vista. Vimos ardillas, gente montando caballos, un hombre que quizá era Santa Claus, e inclusive una pareja casándose! (afortunadamente ya en ese momento había dejado de llover)
Dimos un paseo por algunas de las calles aledañas, pasando entre otras cosas por el museo de historia natural, y en una de esas, Tom señaló un edificio que estaba unos cuantos metros en frente de nosotros diciendo ‘isn’t that the venezuelan flag?’. Curiosamente, nos habíamos encontrado con embajada/consulado venezolano, sin haberlo planeado. Ok. El plan era luego ir a Trafalgar Square a ver la transmisión de la ceremonia de clausura de las Olimpiadas, que era ese día, y luego ir a St. James’s Park, cerca del palacio de Buckingham, para desde allí ver el evento que tendrían ahí para recibir los Juegos Olímpicos, ya que en el 2012 serían en Londres.
FAIL-ísticamente, el periódico que habíamos leído el día anterior había dado la hora equivocada, y llegamos cuando ya había empezado, pero estuvimos un buen rato ahí viendo, en una pantalla grande, parte de la ceremonia, y algunas entrevistas con personajes relevantes y David Beckham (XD - la gente se volvió loca cuando salió, we rolled our eyes). Al rato fuimos al parque, donde ya había bastante gente viendo en otra pantalla grande el evento que estaba ocurriendo justo al lado, muy cerca del palacio (me pregunto si la reina se habrá molestado). No era la gran verga, era más que todo artistas pop semi-B-list como Sophie Ellis Bextor, Will Young, McFly, haciendo covers de canciones poco algo relacionadas con el deporte (incluyendo uno MUY malo de Imagine), intercalados con entrevistas. La highlight del evento iba a ser la aparición de Michael Phelps (ironic ‘cos he ain’t british!), y fue cómico porque su entrevista la cortaron a la mitad por la esperada aparición de un grupo acrobático de la fuerza aérea, the red arrows, quienes dejaron en el cielo estelas de humo azul, rojo y blanco - fue muy fino verlos, todos corrieron para verlos pasar con más detalle, y fue nuestra señal de que ya se acercaba la hora de terminar el tour del día.
Antes de regresar, fuimos al famoso Wembley Stadium, cuya reciente remodelación hacía que la visita fuera algo nuevo para ambos. No era posible entrar, pero sí logramos hacer un recorrido por los alrededores, lo cual ya era bastante que ver, y de paso aprendí por qué le tienen arrechera al Chelsea. Mi curiosidad por el fish ‘n’ chips hizo que compráramos dicho plato en Northwood, fue nuestra cena y aunque me gustó, realmente no es nada especial (total, es filete de pescado y papas fritas). El resto de la noche fue amenizada por Pringles, de las cual pronto me ladillaría, y DVDs - vimos el primer capítulo de Studio 60 on the Sunset Strip, que Tom había empezado a ver y quiso presentarme; unos capítulos de la clásica Fawlty Towers, dos de los cuatro que me faltaban por ver; y el plato fuerte, unos cuantos capítulos de Frasier. Sí, cualquier verga, pero ya que estaba con la persona más fanática de esa serie que conozco aparte de mí, realmente fue un tripeo, en realidad muchos de los mejores momentos del viaje fueron vainas así simples que con gusto viviría de nuevo. Either way, esto se pondría mejor después.